Riberas del Guadiana

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Alfonso J. Rodríguez Jiménez

Doctor en Ciencias Biológicas 

     Con un discurrir muy controlado entre grandes presas, el río Guadiana, a su paso por Extremadura, manifiesta las características geomorfológicas e hidrológicas de un río ibérico en su tramo medio. En su recorrido de este  a oeste, atraviesa al principio zonas serranas en forma de  grandes embalses (Cíjara, García de Sola y Orellana) encajándose a veces espectacularmente entre farallones sobre todo en los puntos donde se sitúan los diques. Ya a partir del embalse de Orellana, el río Guadiana fluye mansamente por un amplio y fértil valle donde se ubican áreas de gran incidencia antrópica como son las vegas altas y las vegas bajas del Guadiana y tras su curvatura en dirección sur, fronterizo ya con Portugal, vuelve a presentar entornos más irregulares, siendo finalmente remansado y retenido en la gran presa de Alqueva (Portugal).

    En  zonas situadas entre presas alejadas de la dinámica lenítica (con baja tasa de renovación del agua) es donde se hallan tramos con relativa dinámica lótica (si  bien hoy día totalmente influidos por la regulación de los embalses). Ahí podemos encontrar  áreas sometidas a una dinámica estacional, con riberas de gran belleza y abrumadora biodiversidad.  Especialmente complejos y diversos son los tramos donde afluyen otros ríos (tributarios), componiendo zonas de interfase que dan cobijo a especies de ambos sistemas lóticos.   La presencia de islotes sedimentarios en ciertas partes de su recorrido contribuye a potenciar los elementos paisajísticos y ecológicos del río, al convertirse estos enclaves en enormes núcleos biocenóticos con una exuberante vegetación y una rica y diversa fauna asociada. Así,  multitud de aves colonizan estas áreas: paseriformes, ardeidos, anátidas, cormoranes, córvidos, rascones, gallinetas, somormujos, zampullines, etc. Usándolas bien temporalmente como dormideros o permanentemente como hábitat.

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     Es destacable el incremento de avifauna invernante que coloniza temporalmente el río procedente de sistemas costeros en los últimos años. Así, multitud de gaviotas y cormoranes vienen utilizando el río Guadiana y sus embalses como zona de estancia y alimentación invernal.

    También resulta ecológicamente interesante la situación invernal de tramos como el de la desembocadura del río Aljucén y la Presa de Montijo (dique situado 5 km aguas abajo de Mérida, desde donde parte el canal de regadío para la irrigación de las vegas bajas) : durante parte del período invernal, en prevención de crecidas e inundaciones, se desembalsa este pequeño embalse quedando al descubierto una gran superficie del lecho fangoso del río. Ello atrae a multitud de aves sobre todo limícolas.

     Los principales problemas ambientales presentes en el río Guadiana proceden de las siguientes actividades antrópicas:

–          La eutrofización y la contaminación de sus aguas: la depuración es aún insuficiente.

–          Las extracciones de áridos (graveras) puntualmente muy dañinas con todo el ecosistema acuático.

–          Los escombros y las basuras dejadas incívicamente en sus orillas.

–          La introducción de especies alóctonas:

a)      Ictiofauna exótica : especies como el pez gato, el black bass, la gambusia, la perca sol, el lucio, el alburno e incluso el siluro, están provocando daños irreparables en la ictiofauna autóctona, cada vez más escasa.

b)     Flora exótica:

     Gran parte de los bosques ribereños del río Guadiana están gravemente alterados debido a  la introducción del eucalipto (Eucaliptus camaldulensis) a mediados del siglo pasado. Los efectos son visibles hoy día: homogeneización de los márgenes, pérdida de especies, broza de difícil descomposición y en definitiva un enorme empobrecimiento paisajístico, ya que los bosques ribereños autóctonos formados por fresnedas (Fraxinus angustifolia), choperas (Populus nigra), alamedas (Populus alba), saucedas (Salix sp.) y olmedas (Ulmus minor) acompañados de un variado mosaico de vegetación de sotobosque: adelfas (Nerium oleander), escaramujos (Rosa canina), atarfes (Tamarix africana), tamujos (Fluegea tinctorea), y  zarzas (Rubus ulmifolius) quedan restringidos a una estrecha franja junto al agua o aislados bajo la enorme competencia invasiva de los eucaliptales.

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     Otro grave problema al que se ve sometido el río Guadiana es a la invasión del   camalote (Eicchornia crassipes) y en menor medida el nenúfar mejicano (Nymphaea mexicana). En ambos casos se trata de una ocupación invasiva de la superficie del agua impidiendo el paso de la luz y el desarrollo de algas, macrofitos y plantas acuáticas en la columna de agua y fondo, trayendo esto a su vez nuevos problemas ecológicos en el resto de niveles tróficos situados tanto en la superficie (neuston), en la columna de agua (plancton) y en el fondo (bentos).

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     Alfonso J. Rodríguez Jiménez

   Doctor en Ciencias Biológicas

 

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