La Garganta de Descuernacabras

Alfonso J. Rodríguez Jiménez

Doctor en Ciencias Biológicas

 

     En la comarca de Villuercas-Ibores-Jara se halla un enclave acuático, ligado a un espectacular paisaje  y a una incidencia antrópica plasmada en viejas construcciones, muy singular : La Garganta de Descuernacabras.

     Geomorfológicamente se trata de un paraje de enorme belleza en el que el Aº Torneros con ayuda de las afluencias del Aº Colmenar y el Aº Gargantilla, colaboran en el encajamiento del cauce en un lecho de pizarras y grauwacas precámbricas dando lugar a la Garganta de Descuernacabras. Este curso fluvial seguirá su camino hacia el norte encajándose cada vez más en los riberos,  hasta desembocar en el Río Tajo en las proximidades de Valdecañas del Tajo.     Paralelo al curso fluvial aparecen construcciones humanas relacionadas con las herrerías que antaño había en esta zona.

El paraje se sitúa en  una zona periférica del núcleo del Geoparque con su espectacular relieve apalachense (serie de anticlinales y sinclinales sucesivos dando lugar a alternancia de acrestas alineadas en dirección noroeste-sureste), surgido éste a finales de la era paleozoica con el comienzo de Pangea II.

En la Garganta de Descuernacabras  el bosque ribereño conforma parajes de gran belleza y biodiversidad, siendo frecuentes prolongados tramos de bosques en galería formados por fresnos (Fraxinus angustifolia), chopos (Populus nigra), alisos (Alnus glutinosa) sauces (Salix sp.), higueras bravías (Ficus carica), durillos (Viburnum tinus), espinos blancos (Crataegus monogyna), almeces (Celtis australis) y loros (Prunus lusitanica). Los estratos arbóreo y arbustivo se ven acompañados siempre de vegetación enmarañada formada sobre todo por zarzas (Rubus ulmifolius), escaramujos (Rosa canina) y madreselvas (Lonicera sp.).  La vegetación acuática se compone mayoritariamente de núcleos de ranúnculos (Ranunculus sp.), apio (Apium sp.) y cárices (Carex sp.). Algo más separados del lecho hay encinas (Quercus ilex), alcornoques (Quercus suber), quejigos (Quercus faginea), melojos (Quercus pyrenaica), terebintos (Pistacea terebinthus), piruétanos (Pyrus bourgaeana), labiérnagas (Phillyrea angustifolia), enebros (Juniperus oxycedrus) y arces de Montpellier (Acer monspessulanum), así como la desgraciada  presencia esporádica de eucaliptos (Eucaliptus globulus), de marcado origen antrópico.

La joya botánica resaltable en la zona es la presencia de loreras, esto es, núcleos de loros (Prunus lusitanica) en el bosque ribereño. Así, en tramos encajados, húmedos,  umbríos y a la vez resguardados de los tremendos fríos invernales, esta especie subtropical relicta y superviviente a glaciaciones, compone un  elemento botánico digno de admirar y preservar. Capaz de reproducirse sexual y asexualmente, se pueden observar ejemplares de loros procedentes de retoños radiculares (reproducción asexual) y plántulas recién germinadas al llegar la primavera, procedentes de las semillas (reproducción sexual).

Apuntes limnológicos

Durante gran parte de otoño, invierno y primavera las aguas son oligotróficas, rápidas y oxigenadas; para en verano tornarse mesotróficas y puntualmente eutróficas, sobre todo en tramos abiertos (muy soleados) y charcones aislados. Resulta llamativa la coloración de las aguas rápidas con destellos rojos, verdes, pardos y negros procedentes de las algas incrustadas en la superficie de las rocas (Hildebrandia rivularis, Heribaudella fluviatilis, Lemanea fluviatilis , Nostoc sp., entre otras).

En las zonas remansadas, sobre todo en márgenes y charcones aislados tras las crecidas se hallan dispersa entre detritos  un variado bentos formado sobre todo por algas diatomeas ( Fragilaria sp., (Melosira sp., Cymbella sp., Diatoma sp., entre otras) además de nematodos, rotíferos, branquiópodos, anélidos y larvas de dípteros, entre otros.

Alfonso J. Rodríguez Jiménez

Doctor en Ciencias Biológicas

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