El río Aljucén

Ruta ecológica por el río Aljucén

Alfonso J. Rodríguez Jiménez.

Doctor en Ciencias Biológicas

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El río

  El río Aljucén es un afluente del río Guadiana por su margen derecha. Nace a partir de arroyos procedentes de la Sierra de Montánchez por su  vertiente sur, siendo los más importantes el Arroyo de Fuente Alba y  el Arroyo de los Molinos.

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Su longitud es de aproximadamente  40    km hasta desembocar junto a la Presa de Montijo (5 km aguas abajo de Mérida).

      Discurre primeramente por hermosos parajes montaraces como arroyos temporales de montaña para luego confluir en terrenos ya mas llanos en una joven rivera que se surtirá ahora  al atravesar zonas adehesadas de multitud de arroyos temporales que captan agua a su vez de la caída en extensas zonas, reconduciéndola a través de  vaguadas. Su recorrido discurre mayoritariamente por terrenos granítico-arenosos, lo que se traduce en un aporte de agua muy limpia, ya que este tipo de terreno permeable filtra mucho el agua. En su tramo bajo se ensancha fundiéndose con el Guadiana junto a la presa de Montijo. Aquí se crea una zona de interfase con una asombrosa biodiversidad, albergando fauna, flora y paisajes de gran belleza que sería convente valorar y proteger.

Es de los pocos ríos que quedan en la cuenca del Guadiana en estado salvaje, esto es, sin ser regulado su caudal mediante presas.

 Su dinámica

     El río Aljucén presenta, en años de pluviosidad normal, una fase inestable, durante el otoño, el invierno y parte de la primavera, con frecuentes crecidas, sobre todo tras períodos de fuertes lluvias. Ya entrada la primavera, el río entra en su fase estable en la que debido al descenso de precipitaciones, al aumento de temperatura y a la evapotranspiración de la vegetación ribereña, el flujo se ralentiza y el caudal se reduce considerablemente.Finalmente, durante el estío algunos tramos quedan secos reduciéndose el río a una hilera de charcones.

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Zonación fluvial

En los tramos alto y medio del río predomina la acción erosiva del agua sobre los materiales que atraviesa, siendo frecuentes los rápidos y cascadas, así como singulares pasos encajonados entre afloramientos de roca madre (berrocales), dando lugar a formas redondeadas, canaladuras, pozas y pilancones. En el tramo medio y bajo pueden apreciarse llanuras de inundación con terrazas y  meandros , así como fértiles vegas depositarias de ricos sedimentos, aprovechadas para cultivos y pastizales.

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Su riqueza biológica

     Las márgenes del río Aljucén cuentan con una rica vegetación. Si descartamos al eucalipto (especie invasiva tristemente introducida por el hombre, que forma núcleos en algunos tramos) aquí abundan los fresnos, los sauces, los espinos blancos, los olmos, los atarfes, las adelfas, las zarzas, los escaramujos, los tamujos, así como los almeces en umbríos tramos de cabecera. Frecuentemente la vegetación se espesa a modo de túnel en torno al cauce formando hermosos bosques en galería. Son frecuentes, las espadañas, los carrizos y los juncales, así como un variado mosaico de macrofitos acuáticos y algas  que albergan o sirven de alimento a multitud de organismos acuáticos planctónicos y bentónicos como pequeños crustáceos, anélidos, moluscos e insectos acuáticos.

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En el río Alucén abundan los peces autóctonos. Fue aquí donde el gran ictiólogo Steindachner descubrió en 1866 al jarabugo (Anaecypris hispanica), un pequeño pez, auténtica joya de esta masa de agua.

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    También hay otras especies autóctonas como el calandino, el bordallo, la pardilla, la boga, el barbo, la colmilleja o el fraile. Si bien hoy día están amenazadas por la presencia de especies exóticas depredadoras e invasivas que las eliminan o las desplazan, como el lucio, el black-bass, la gambusia o la perca-sol.

    En el entorno del río Aljucén hay también una rica fauna anfibia típica de los sustratos arenosos, pudiendo hallarse al sapo partero ibérico en colonias junto a berrocales, también el sapo de espuelas, el escuerzo, el sapo corredor, la ranita meridional, la rana común, el sapillo pintojo, el gallipato, el tritón jaspeado y en los tramos de cabecera, el tritón ibérico y la salamandra.

       Depredadores como las culebras de agua y los galápagos son fáciles de avistar buscando incansables su alimento o tomando el sol sobre una roca.

      Y aves, muchas aves; siendo las más ligadas al medio acuático el martín pescador, las fochas, las gallinetas, las garzas, las garcillas, las garcetas, las lavanderas, la cigüeña común, la cigüeña negra, así como multitud de anátidas y limícolas . También son llamativos los nidos de abejarucos llegados en primavera sobre los taludes de las terrazas fluviales, aportando sonidos y colorido al río y sus alrededores durante el  largo estío. Los mamíferos, aunque más esquivos, también abundan en esta zona. Los más unidos al medio acuático son la rata de agua, la nutria y el turón, aunque los bosques ribereños dan cobijo a muchos más, puntual o temporalmente. Así en el entorno de este río hay, entre otras especies, linces, gatos monteses, zorros, ginetas, comadrejas, meloncillos, musarañas, jabalíes, conejos y lirones.

Alfonso J. Rodríguez Jiménez

Doctor en Ciencias Biológicas

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